
XVIII Los sacramentos
Vuelve al Padre
En la confesión, Cristo perdona. Una guía sencilla del sacramento de la Reconciliación (cómo prepararse, qué sucede y qué decir), tomada del Catecismo de la Iglesia Católica.
Foto: Caravaggio · Dominio público
El sacramento de la misericordia
«Tus pecados están perdonados»
La tarde de Pascua, el Señor resucitado sopló sobre sus apóstoles y les dijo: «Recibid el Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados, les quedan perdonados» (Juan 20,22-23). En el sacramento de la Penitencia (llamado también confesión o reconciliación) es Cristo mismo quien, por medio del sacerdote, perdona los pecados cometidos después del Bautismo y nos reconcilia con Dios y con la Iglesia.
Todo católico que ha llegado al uso de razón está obligado a confesar los pecados graves al menos una vez al año, y la Iglesia recomienda vivamente la confesión frecuente también de las faltas leves (CEC 1457–1458). Ningún pecado es demasiado grande para la misericordia de Dios.
Cómo confesarse
- 1
Prepárate
Pide luz al Espíritu Santo y mira con honradez tu vida desde la última confesión, con el examen que sigue. Arrepiéntete de tus pecados y propón, con la ayuda de Dios, no volver a pecar.
CEC 1450–1454 - 2
Al comenzar
El sacerdote te recibe. Haz la señal de la cruz. Puedes decir: «Bendígame, Padre, porque he pecado. Hace … desde mi última confesión». Puedes confesarte cara a cara o tras la rejilla, como prefieras.
CEC 1480 - 3
Confiesa tus pecados
Di tus pecados con sencillez y sinceridad. Hay que nombrar todos los pecados graves aún no confesados, con su especie y, en lo posible, cuántas veces (Código de Derecho Canónico, c. 988); también se recomienda vivamente confesar las faltas cotidianas. Si tienes dudas o has olvidado cómo se hace, dilo: el sacerdote te ayudará.
CEC 1456–1458 - 4
Recibe la penitencia
El sacerdote puede darte un consejo y te impone una penitencia (una oración o una obra) para reparar el daño causado por el pecado. Pregunta si no la entiendes.
CEC 1459–1460 - 5
Acto de contrición
Expresa a Dios tu arrepentimiento, por ejemplo con el acto de contrición que figura más abajo.
CEC 1451 - 6
La absolución
El sacerdote extiende la mano y pronuncia las palabras de la absolución, que terminan: «Yo te absuelvo de tus pecados en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo». Responde: «Amén».
CEC 1449 - 7
Vete en paz
Da gracias a Dios por su misericordia y cumple tu penitencia cuanto antes. Lo que dijiste está protegido por el sigilo absoluto de la confesión: el sacerdote nunca puede revelarlo.
CEC 1467
Antes de ir
Un examen de conciencia
Lee despacio, en presencia de Dios. Estas preguntas siguen los diez mandamientos tal como los explica el Catecismo; abre cada uno para leer completa la enseñanza de la Iglesia. Un pecado es grave (mortal) cuando su materia es grave y se comete con pleno conocimiento y deliberado consentimiento (CEC 1857).
IYo soy el Señor, tu Dios: no tendrás otros dioses fuera de mí.
- ¿Dedico cada día tiempo a Dios en la oración? ¿He descuidado la oración durante largos periodos?
- ¿He dudado o negado a propósito una verdad de la fe, o me he avergonzado de vivir como católico?
- ¿He puesto algo (dinero, éxito, placer, una persona) por delante de Dios?
- ¿He participado en supersticiones, adivinación, horóscopos, espiritismo u ocultismo?
- ¿He comulgado siendo consciente de un pecado grave?
IINo tomarás el nombre del Señor, tu Dios, en vano.
- ¿He usado el nombre de Dios, de Jesús, de María o de los santos a la ligera, con ira o blasfemando?
- ¿He jurado en falso, o he roto una promesa o un voto hecho a Dios?
IIIRecuerda santificar el día del Señor.
- ¿He faltado por mi culpa a misa un domingo o una fiesta de precepto?
- ¿He llegado tarde o he estado distraído en misa sin motivo?
- ¿He hecho del domingo un día de trabajo innecesario, o he impedido a otros el descanso y el culto?
IVHonra a tu padre y a tu madre.
- ¿He faltado al respeto o al cariño a mis padres, o los he descuidado en su vejez o necesidad?
- Como padre o madre, ¿he cuidado la fe, la educación y el ejemplo de mis hijos?
- ¿He sido injusto o duro con quienes están a mi cargo, o he desobedecido sin motivo a la autoridad legítima?
VNo matarás.
- ¿He hecho daño a alguien en el cuerpo o en el alma, con violencia, con odio o induciéndolo al pecado?
- ¿He guardado ira, rencor o deseo de venganza? ¿Me he negado a perdonar?
- ¿He procurado, animado o participado en un aborto o una eutanasia?
- ¿He puesto en peligro mi vida o mi salud, o las de otros, con la bebida, las drogas o una conducción temeraria?
VINo cometerás adulterio.
- ¿He sido infiel a mi cónyuge de obra o de deseo?
- ¿He cometido actos impuros, solo o con otra persona?
- ¿He visto pornografía o he buscado lo que alimenta la lujuria?
- ¿He tratado a los demás como objetos en lugar de como personas?
VIINo robarás.
- ¿He robado, engañado o retenido lo que pertenece a otro? ¿Lo he restituido?
- ¿He sido deshonesto en mi trabajo, mis negocios o mis impuestos, o he pagado un salario injusto?
- ¿He derrochado, o he cerrado mi corazón a los pobres?
VIIINo darás falso testimonio contra tu prójimo.
- ¿He mentido o engañado a otros?
- ¿He dañado la buena fama de alguien con la maledicencia (revelando sus faltas sin necesidad) o la calumnia (diciendo algo falso)?
- ¿He chismorreado, traicionado una confidencia o dejado de reparar el daño que hice con mis palabras?
IXNo desearás la mujer de tu prójimo.
- ¿He consentido voluntariamente pensamientos y deseos impuros?
- ¿He guardado mis ojos, mi imaginación y lo que veo y leo?
XNo codiciarás los bienes de tu prójimo.
- ¿He envidiado lo que otros tienen, o me ha molestado su éxito?
- ¿He dejado que el deseo de dinero o de bienes domine mi corazón?
+Los mandamientos de la Iglesia
- ¿He participado en la misa los domingos y fiestas de precepto, y he descansado de trabajos innecesarios?
- ¿He confesado mis pecados al menos una vez al año?
- ¿He comulgado al menos en el tiempo de Pascua?
- ¿He guardado los días de ayuno y abstinencia que fija la Iglesia?
- ¿He ayudado a la Iglesia en sus necesidades según mis posibilidades?
Acto de contrición
Dios mío, me arrepiento de todo corazón de todos mis pecados y los aborrezco, porque al pecar, no sólo merezco las penas establecidas por ti justamente, sino principalmente porque te ofendí, a ti sumo Bien y digno de amor por encima de todas las cosas. Por eso propongo firmemente, con ayuda de tu gracia, no pecar más en adelante y huir de toda ocasión de pecado. Amén. Acto de Contrición (tradición española) Señor mío Jesucristo, Dios y hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío. Por ser tú quien eres, Bondad infinita, y porque te amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberte ofendido. También me pesa que puedas castigarme con las penas del infierno. Ayudado de tu divina gracia propongo firmemente nunca más pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuera impuesta. Amén
En latín: Actus contritionis
Deus meus, ex toto corde pænitet me ómnium meórum peccatórum, éaque detéstor, quia peccándo, non solum pœnas a te iuste statútas proméritus sum, sed præsértim quia offéndi te, summum bonum, ac dignum qui super ómnia diligáris. Ídeo fírmiter propóno, adiuvánte grátia tua, de cétero me non peccatúrum peccandíque occasiónes próximas fugitúrum. Amen.
Texto del apéndice del Compendio del Catecismo. Bastan unas palabras sinceras de arrepentimiento; tu sacerdote también puede usar otra fórmula aprobada.
Tomado del Catecismo de la Iglesia Católica (segunda parte, artículo 4: el sacramento de la Penitencia y de la Reconciliación; tercera parte, segunda sección: los diez mandamientos) y de su Compendio (preguntas 296-312). El examen de conciencia es una ayuda para la oración, no una lista completa; si tienes dudas, pregunta a tu confesor.